miércoles, 22 de octubre de 2014

SEGURIDAD Y SALUD ¿un derecho, un regalo, una utopía?

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (31/1995) cumplió su mayoría de edad (18 años) a primeros de año. Con esta ley el gobierno socialista de entonces trasponía a la legislación española la La Directiva marco sobre salud y seguridad en el trabajo (Directiva 89/391 CEE) cuyo plazo de transposición caducó a finales de 1992. ¡Al menos, aunque tarde, se hizo!

El Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo y aplicaba normativa anterior sobre la seguridad y salud laboral. La nueva normativa incidía en el concepto del Derecho de los trabajadores, la obligación del empresario y la implantación de un sistema que animara e implicara a todas las partes (empresa y trabajadores) en el logro de mayores cotas de seguridad y salud. A las empresas les exigía un Servicio de Prevención, propio, ajeno o mixto según su tamaño. A los trabajadores nos animaba a participar activamente no solo desde la obligatoriedad de usar los medios y observar los procedimientos que la empresa ponía a nuestro servicio.
También, como conocedores de los problemas y destinatarios de las actuaciones, nos animaba a los trabajadores a participar en el debate de las propuestas y soluciones estableciendo como cauce normal la participación de nuestros representantes laborales (Delegados de Prevención) y los órganos de representación paritarios (Comité de Seguridad y Salud formado por los Delegados de Prevención y otros tantos representantes de la empresa).
Así fue hasta 2008 en el Guadalquivir; en la Junta de Andalucía la atención real a este Derecho laboral encontró bastantes trabas hasta el punto de no existir Comité de Seguridad y Salud en la mayoría de sus organismos y limitarse prácticamente la Subcomisión de Salud Laboral del VI Convenio de la Junta a "informar" las solicitudes de traslados por motivos de salud; es decir: nada que mereciera nuestro reconocimiento y valoración.
Tras nuestra vuelta al Estado, la situación ha vuelto a formas de actuación ajenas a los trabajadores. Como ejemplo, valga la dotación de guantes de trabajo. En la imagen aparecen los dos EPIs facilitados por el Servicio de Prevención + un tipo de guante utilizado habitualmente en nuestros centros de trabajo por el personal de mantenimiento. ¿Qué criterio de ha seguido? Parece que el habitual "yo decido porque me da la gana". Si el 1º no protege de casi nada ante cualquier golpe, el segundo es imposible para manejar casi nada. ¿Nos preguntaron a los trabajadores, a los Delegados de Prevención, a alguna Comisión?

Ahora veo que nuestra Jefa del Servicio de Prevención, guiada por no sé qué despistad@ especialista ha nombrado los recursos preventivos (persona encargada de vigilar, advertir, ayudar) frente al Riesgo eléctrico; en mi centro de trabajo un compañero que trabaja en solitario (ya me dirán cómo se vigila y ayuda) y otro que no suele atender las tareas de mantenimiento por estar ocupado en otro tipo de tareas técnicas. Ya anteriormente nos pasaron a todos para su firma un documento de autorización en el que reconocíamos EN FALSO haber recibido formación y estar capacitados para el uso de todos los equipos de trabajo. No es que sea pesimista, es que están jugando con nuestra salud, esa que de buena fe exponemos más allá de los papeles, los procedimientos, los protocolos, papeles papeles papeles.

Como ya he comentado en otras ocasiones, el edificio MOPU de Granada lo compartimos con Fomento y la Junta de Andalucía; nosotros ocupamos las plantas 9-14 y nuestro Plan de emergencias y Evacuación no se integra en uno conjunto; ¡un disparate (o un abuso)! Las obras son continuas y el estado final de la vía de evacuación era el que aparece en la imagen. Si ya tenemos bastante con las macetas (imposibles de eliminar se solicite, ruegue o exija) ese día nos esparcen los cascotes de la oportuna reforma.
Me cuentan que el viernes pasado el pestazo a la pintura que estaban echando en una planta inferior inundaba las nuestras; hoy era el olor a soldadura. Si hoy hubiéramos tenido que evacuar por la planta de otro organismo, su ocupación de radiadores del aire acondicionado era el que se refleja en la imagen de la izquierda.
Con tanto ordenar y mandar, alguien se habrá creído capaz de decretar la prohibición de que suceda una situación de emergencia, o simplemente sigue a su bola con sus papeles.


Pues éste nuestro Servicio de Prevención, el que está ocupado de tantos papeles que ni sabe lo que hay ni tiene intención ya que el correo recibido el pasado día 14 me contestaban a la solicitud de información: "no he tenido que realizaros ninguna consulta según lo indicado en el art. 33 de la ley de PRL, cuando se de el caso se os planteara"

Nuestra actuación no se quedará en una denuncia pública, que creemos necesaria, y próximamente volveremos a solicitar información más extensa y detallada y habrá que seguir dando pasos. Y es que, creemos en los Derechos; los favores los solicitamos en otros sitios y de otra forma y las cervezas o los cafés nos los tomamos con quien nos parece oportuno. Y todo desde el Respeto, el que les debemos a los demás y el que los demás nos deben a los trabajadores.

Un saludo

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